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domingo, 19 de agosto de 2012

Retos presentes y futuros de la República Dominicana


La República Dominicana posee el Producto Interno Bruto  (PIB) que más ha crecido en la región en los últimos  años. El Banco Central registró un crecimiento de un 7.5% en el 2011 y para el presente año se estima  entre un 4.5% y 5%.

 Sin embargo, son muchos los que no perciben ese crecimiento, debido a   la falta de iniciativas privadas y de políticas públicas  tendentes a lograr   un desarrollo sostenible de  sectores claves de la economía.

 En ese sentido, lograr la  diversificación en el turismo, la bancarización de las remesas y la formalización de más de 600 mil micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), representan retos presentes y futuros de la República Dominicana.

Diversificación del turismo. El turismo es el sector que más dinamiza la economía dominicana. Según estadísticas recientes publicadas por el Banco Central en el 2011, el país recibió más de 4.3 millones de turistas, para un crecimiento de 4.4% con respecto al año anterior.

 Sin embargo, el turismo continúa su desarrollo bajo el modelo “todo incluido”, modalidad que en algún momento perecerá dejando pocos beneficios a las comunidades donde se ha implementado. Es por eso que el país tiene el reto de diversificar su oferta turística.

 En la actualidad, la diversificación de la actividad turística es una alternativa que han asumido muchos países que tienen la clara visión de dar a su modelo turístico un sentido de sustentabilidad. A través de diferentes estudios, países como México han encontrado la viabilidad de algunos segmentos estratégicos que permite cuidar y proteger la cultura y tradiciones de la nación, los recursos naturales disponibles, a la vez que genera rentabilidad a las empresas turísticas.

 Pero, no solo eso, la diversificación turística ofrece la oportunidad de ocupar la oferta turística del país en las temporadas tradicionales  vacacionales y acolchonar un poco las drásticas caídas de afluencia de turistas a los destinos en las “temporadas bajas”.

 Cuando un destino busca la especialización de sus servicios orientados a satisfacer la demanda específica de un segmento, se crean sinergias de esfuerzos compartidos entre el sector público y privado que hacen de la diversificación una estrategia integral más allá del ámbito turístico.

 Para que la diversificación en el turismo local sea una realidad es necesario crear las infraestructuras adecuadas, tanto en la ciudad de Santo Domingo, como en las zonas turísticas tradicionales y no tradicionales.  El país tiene el reto de levantar nuevas obras, pero también de cuidar las que ya existen, de educar a la población para que ayude a  los visitantes extranjeros a pasar una grata estadía en el país.

 En este proceso de diversificación, además se hace indispensable que la República Dominicana diseñe y ponga en marcha las estrategias idóneas para atraer a los turistas de las naciones en economías emergentes de Asia y Pacífico, como China y la India.

 Importante es destacar que nuestro país no solo es “playa, sol y arena”, por lo que se hace necesario la promoción del turismo cultural, de aventura, ecológico; y crear alianzas entre las comunidades y los responsables de proyectos turísticos, de manera que todos los sectores salgan beneficiados.

 El  recién juramentado Presidente de la República, Danilo Medina, durante su campaña dijo que uno de sus objetivos es convertir el turismo en la locomotora del desarrollo del país, y promete traer 10 millones de visitantes extranjeros en la próxima década.  

Sabemos que este es un reto ambicioso, y que para lograrlo hace falta, entre otras cosas, que en todo el país exista una cultura turística unificada, es decir, que la calidad y hospitalidad que nuestros visitantes reciben en un resort sea la misma en la calle, en el hostal, en el complejo comunitario, en las visitas guiadas, en las salidas nocturnas, etc.  

Formalización  Mipymes.  En nuestra pujante economía, se estima que más de 600,000 micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) operan de manera informal. A pesar de que aporta el 56% de la empleomanía del país, no es una actividad económica legal, pues no cumple con todos los requisitos exigidos por las normas, tales como: registro mercantil, pago de impuestos y afiliación a la Seguridad Social de los trabajadores.

 Además, se atenta contra la seguridad y el bienestar de los propios empleados, de sus familias y de la sociedad en general ya que no se realizan los aportes tributarios necesarios para garantizar el acceso de las poblaciones menos favorecidas a los programas de inversión social que desarrolla el Gobierno. 

 ¿Qué se debe hacer frente a esta realidad?  Para lograr el reto de formalizar el mayor número de Mipymes, el país debe seguir una serie de  recomendaciones propuestas por diferentes organizaciones vinculadas a ese sector, siendo algunas de estas: reducir los costos y trámites de formalización, estudiar la posibilidad de disminuir los requisitos exigidos por las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) y las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP).

 Otros pasos a seguir son: eximir el impuesto a la renta, impuesto a la nómina y el pago del registro mercantil a las empresas con menos de 10 trabajadores en sus primeros tres años de operación, aumentar las sanciones y controles a la evasión de impuestos, eliminar gradualmente las cargas fiscales, sustituir su financiación con recursos del Presupuesto Nacional y mejorar el acceso de las Mipymes al sector financiero, generando con estas medidas que sea más costoso permanecer, como hasta ahora, en la informalidad.

 Válido también es desarrollar campañas informativas eficaces, a través de las cuales los empresarios conozcan los beneficios y ventajas de formalizarse, así como el proceso que deben seguir para hacerlo.  

 Bancarización  de remesas. La explotación de las sinergias entre los operadores de envío de dinero y las entidades financieras permitiría utilizar modelos de distribución de servicios microfinancieros más eficientes que pudieran aumentar los niveles de bancarización en los países receptores.

  El envío de remesas hacia la República Dominicana alcanzó los 3,131 millones de dólares en 2011, un incremento del 7.7 por ciento con relación a 2010, según un estudio divulgado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En vista de ese significativo aporte, se debe destacar   la importancia de que en el país se promuevan estrategias integrales de políticas públicas que den como resultado la bancarización de las remesas que envía la diáspora dominicana, con el propósito de reducir el costo del envío de dinero y facilitar la democratización financiera, tanto de los remitentes como de los receptores en República Dominicana.

 Un paso de avance lo han dado el Banco Popular Dominicano, Banco BHD, Banco de Reservas, Adopem, entre otras entidades, al ofrecer la oportunidad a  muchos inmigrantes de que utilicen su plataforma para realizar esa operación, no obstante, el número de  usuarios de ese servicio puede aumentar.

 Para masificar esta modalidad, se deben abrir oficinas en los principales centros donde reside la comunidad dominicana en el exterior; a estas les debe seguir el establecimiento de cajeros automáticos y otros sistemas de pago electrónicos, y el desarrollo de microbancos en las principales comunidades donde residen las familias de los emigrantes dominicanos.

 Desde el  2008, los economistas Frank Valenzuela y Héctor Frías, directivos de  la organización no gubernamental Quisqueya Foundation, han propuesto que esa estrategia, además, deberá tener en cuenta el establecimiento de un acuerdo que ponga en funcionamiento un Centro de Liquidaciones Automatizadas entre el Banco Central y la Reserva Federal de los Estados Unidos y/o las autoridades financieras en Europa que permita fortalecer las organizaciones de emigrantes e identificar proyectos productivos y conseguir recursos para inversión; así como ejecutar programas de capacitación empresarial a potenciales emigrantes que deseen establecer inversiones productivas en el país.

 Afirman que si los bancos participaran más activamente en la transferencia de las remesas que la diáspora envía al país, se reducirían los costos de éstas, lo que podría potenciar el impacto positivo que las remesas tienen en las condiciones socioeconómicas de los inmigrantes dominicanos, sus familias y las comunidades locales con altas tasas de emigración.

 Por consiguiente, la implementación de esta estrategia permitiría que las familias de la comunidad dominicana en el exterior dispongan de cuentas de ahorros para recibir sus remesas y tengan acceso a otros servicios financieros, como seguros, hipotecas y créditos, lo que, en sentido general, les proporcionará un uso más productivo de las remesas.

Las claves

1.  Diversificación  turismo

El turismo es el sector que más dinamiza la economía dominicana, por lo que se debe lograr su diversificación.

2.   Mipymes

  En nuestra pujante economía, se estima que más de 600,000 Mipymes  operan de manera informal.

 3.   Remesas

Es necesario crear estrategias para   que en el país se logre la total bancarización de las   remesas .

Fuente: Hoy Digital

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